Origen improbable

“Hay ciudades con cárceles. También las hay con viñedos. Sin embargo, en Angol sucede algo extraño: las parras están tras las rejas. La ciudad sureña tiene un penal agrícola y hasta el año pasado las uvas se vendían como fruta fresca. Un abogado y un enólogo llegaron a un acuerdo con Gendarmería para comprar la uva y elaborar, fuera del penal, el vino. Además deben capacitar a los reos en labores como la poda. 
El trabajo de la primera vendimia se refleja en Los Confines 2018. El vino es de una frescura poco habitual entre los blancos chilenos. Todavía es muy joven y tiene mucho que ganar con una guarda. Si está apurado, unas horas de apertura de la botella le permiten desplegar su complejidad, marcada por un lado frutal y aromas dulces.”

Por Eduardo Moraga

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VIÑA CAPITAN PASTENE

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